sábado, 27 de noviembre de 2010

Y me dijiste que era extraño verme triste.

Y me preguntaste muy tranquilo qué era lo que me pasaba contigo, no atiné a nada sólo a irme, caminé lo más rápido que pude, rogando que no vinieras detrás, me jalaste de la mano izquierda con una fuerza sobrenatural, por un momento pensé que mi mano ahora era de tu propiedad, me abrazaste tan rudamente que sentí los latidos desde adentro & susurrando en mi oído me dijiste "aún te quiero, aún te espero" , una lagrima fría invadió nuestra atmósfera. 
Eran interminables los momentos, mi sueño ahora era concreto, yo sabía que aún querías esa respuesta & solo el silencio sabía lo que sentía; solo el silencio y una gran parte de mi cerebro que luchaba contra la fuerza y la razón. 
Salí de tus brazos por inercia y caminé lentamente, no sabía por qué llorar, llegaste de nuevo y solo me alejé, quedaste abrazando al aire, me dijiste bajito que era extraño verme triste y la noche ya empezaba a caer. Perdida en mi ser quise escuchar tus latidos otra vez, y me olvidé que esta historia es de 3, que no eres mío, que tengo que echar al agujero negro del olvido.


No hay comentarios:

Publicar un comentario